“Poco podemos esperar de verdad, pero si mucho de venganza, distorsión y adoctrinamiento”: Carlos Felipe Mejía

Fecha

Bogotá, 14 de noviembre de 2017

Autor

Prensa Centro Democrático

Bogotá, 14 de noviembre de 2017 (CD). Texto de la constancia radicada por el senador Carlos Felipe Mejía durante la sesión plenaria.

“Mientras se debate esta justicia especial para las Farc, se designaron los 11 miembros de la llamada Comisión de la Verdad, los cuales tienen el inmenso reto de contarle a todas las generaciones la versión de lo que este gobierno ha considerado una guerra que involucró a todos los colombianos. Somos muchos colombianos los que consideramos que una actividad terrorista de un grupo criminal se podía superar con el imperio de la justicia, de las leyes y de las instituciones, para así llegar a un diálogo sin claudicaciones,  y no como el diálogo entreguista y sumiso que adelantó este gobierno.

Si nos atenemos a los que dice el artículo 20 de este proyecto de ley estatutaria de la justicia especial para las Farc, según el cual para acceder al tratamiento especial previsto en la JEP, es necesario aportar verdad plena, reparar a las víctimas y garantizar la no repetición,  entonces, las Farc ya incumplieron con lo establecido en este artículo. Durante el tiempo que llevamos de implementación del negado acuerdo, si algo ha caracterizado la actuación de las Farc, es la ausencia de verdad en cada una de sus actos. Mintieron en sus famosos listados de bienes, tal como lo demostró el Fiscal General de la Nación, les siguen apareciendo caletas de armas y explosivos, a pesar de que la comisión burocrática de la ONU les aceptó la entrega simbólica de unas armas de desecho, seguimos esperando que todos los menores reclutados cumplan su mayoría de edad y niegan cínicamente lo que las mismas instituciones oficiales reconocen, en cuanto a que no se han desligado de la actividad del narcotráfico en ningún eslabón de la cadena criminal.

Si nos atenemos a lo que establece este artículo, esta JEP no entraría a operar ante la ausencia de VERDAD, y lo que está en mora por parte del Estado, es en aplicar con todo rigor la justicia ordinaria a esa organización por todos los  delitos que han seguido cometiendo después del 1 de Diciembre de 2.016.

Si en la JEP, los magistrados escogidos, tienen ideología marcada y direccionada, ¡qué es lo que el país puede esperar de una Comisión de la Verdad, en la que miembros de esta se han identificado plenamente en su odio hacia  todo lo que les suene a Álvaro Uribe Vélez?, lo que producirá es una versión parcializada y con muy poca objetividad, la cual no corresponderá con un rigor histórico.  

El señor Alfredo Molano ha sido en sus libros y escritos muy claro en manifestar cuál es su posición política, lo cual es absolutamente respetable, pero me pregunto si no es un descaro, que la misma semana en la que es escogido para adelantar labores en la tal Comisión, se despache con una columna en El Espectador en la cual, prácticamente escribe como militante de una organización, incluso haciendo advertencias y amenazas de guerra. Dice cosas como esta: “

“En el campo, donde las guerrillas han vivido, actuado y dejado las armas, la situación está a punto de estallar y estallará. En la mayoría de los llamados hoy Espacios Territoriales —a los que les han cambiado el nombre varias veces— la gente está mamada de esperar. Lo prometido y firmado llega al ritmo de una orinada de borracho. Ya pasaron los abrazos, las entrevistas, las fotografías y hasta las denuncias. Los cuadros de mando hacen lo que pueden y mantienen su ideal de hacer política sin armas, pero cada vez la ven más gris y no pocas veces negra, y en los últimos días hasta roja.” Y termina diciendo esto: “Tengo que decirlo claramente: temo que de prolongarse la inestabilidad que la muchachada está viviendo, muchos cuadros terminen en el rebusque armado”.

Si este es el criterio de un historiador para empezar su participación en la tal Comisión,  al escribir su versión de los males del país, muy poco podemos esperar de verdad, pero si mucho de venganza, distorsión y adoctrinamiento”.

 

(FIN)