“Que les den todas las oportunidades a los desmovilizados de las Farc, pero que no manejen las armas de la República": Uribe

Fecha

Bogotá, 2 de agosto de 2017

Autor

Por: Álvaro uribe Vélez

Bogotá, 2 de agosto de 2017 (CD). A continuación, intervención del expresidente Álvaro Uribe Vélez sobre la discusión del proyecto de ley que busca ampliar la nómina de la UNP para incorporar 1.200 guerrilleros de las Farc a esquemas de seguridad.

 

"Nosotros por principio, lo aprobado por fast track no lo podemos votar, por razones de conciencia del Partido, porque además nos ha parecido un precedente grave para la democracia sustituir el Plebiscito por una proposición del Congreso. Uno no sabe que le pase al futuro de la democracia colombiana.

 

De este tema yo no debería hablar, porque yo tengo escolta del Estado, siempre la he tenido del Estado, nunca privada y además costosa. Yo le tengo que decir a los colombianos que yo le cuesto a este país que me cuida, y a mí eso me da también vergüenza costarle tanto al fisco colombiano.

 

También tengo que decir que nunca en mi vida pública, que tengo escolta desde 1988, he pedido quién me debe escoltar. Y lo tengo que repetir -porque se acusaba a un general, a un coronel, etcétera-  siempre autónomamente sin que yo lo pidiera, como sucede hoy a los siete años de haber salido de la Presidencia, son los comandantes responsables de los temas los que han definido mi escolta.

 

Tengo que referirme a los desmovilizados y a las bandas criminales. Yo me posesioné un miércoles 7 de agosto, estuve en la madrugada del 8 en Valledupar; en la tarde en el Caquetá, encontré todos los alcaldes del Caquetá recogidos en la Gobernación porque no los dejaban actuar en sus municipios; el jueves estuvimos hasta la media noche en Cali por el problema de las empresas municipales, y el viernes fue el primer consejo comunitario en Pasto.

 

Allá el Gobernador de Nariño de entonces se quejó de unos grupos paramilitares en Tumaco. Una de las primeras acciones de seguridad del gobierno que presidí, fue contra ellos.

 

De ese proceso de desmovilización de 35 mil paramilitares y de 18 mil guerrilleros no voy a hablar, simplemente voy a hacer este comentario: son 53 mil desmovilizados, reincidieron más o menos 3 mil 700. En la comparación internacional, el porcentaje es bajo, pero 3 mil 700 reincidentes en actividades criminales son un problema para cualquier país.

 

El gobierno nuestro tuvo generosidad sin impunidad frente a los desmovilizados, pero la más rigurosa energía frente a los reincidentes.

 

Cuando yo fui a salir de la Presidencia, el actual vicepresidente, entonces director de la Policía, general Óscar Naranjo, me dijo que las bandas criminales tenían 2 mil 400 personas; que el 50 por ciento de los comandantes o de los cabecillas eran reincidentes de quienes se habían desmovilizado, y de las bases el 11 por ciento. Entonces no vengamos a decir simplemente que las bandas criminales son un producto de esa desmovilización, todos los procesos del mundo han tenido reincidencia.

 

Aquí los medios de comunicación hablan que hay desertores de las Farc, que hay personas de las Farc que se han puesto brazaletes del Eln. Yo recuerdo cuando en el país aplaudimos la desmovilización del Epl que se dio en tiempo simultáneo a la desmovilización del M19 y muchos del Epl, infortunadamente, algunos terminaron en las Farc, otros en los paramilitares y otros cumplieron, y bien. Hay que reconocer lo que ha pasado en todos estos procesos.

 

¿Sabe qué ha dejado crecer a las bandas criminales? La falta de autoridad. Una de mis primeras diferencias con el actual Gobierno, que ayudamos a elegir en el 2010, fue que el actual Gobierno con la tesis peregrina de que no eran actores políticos, negó la posibilidad de iniciativa contundente contra las bandas criminales.

 

No obstante, que nosotros desde la calle, y aquí Juan Lozano como senador, expresó muy claramente que en el concepto del Comité de la Cruz Roja Internacional, una banda criminal, por su organización criminal y otros elementos, podía ser atacada por iniciativa contundente del Estado. No se quiso y pasamos de 2 mil 400, que se dijo en julio–agosto de 2010, a lo que hoy tenemos en el país, una inmensidad. Quería recordar eso.

 

Honorables senadores: el Centro Democrático no se opone a que le den oportunidades a los desmovilizados de las Farc. Que les den todas las oportunidades, de estudio, de emprendimiento, de trabajo, etcétera. Nosotros participamos de lo que se pueda hacer generosamente para reinsertarlos a la vida constitucional. Nuestro desacuerdo es que manejen armas de la República.

 

Ahora se dijo de algunos de esos desmovilizados de la época, recuerdo, paramilitares y guerrilla que se les trató de manera igual, si, tuvieron oportunidades de empleo, emprendimiento, se les ayudó hasta donde se pudo y los que se vincularon al Invías, hasta donde yo recuerdo y si me equivoco de buena fe rectifico, no estaban armados. Es muy distinta esa labor sin armas que ponerlos a portar las armas de la República.

 

Dos temas sobre eso: dicen los medios que han entregado siete mil 132 y van a armar mil 200. Una proporción bien preocupante.

 

La verdad es que la sicología, y la sicología forense, tiene un capítulo bien importante de las huellas que en el comportamiento humano deja quienes en la persona que ha estado habituada al crimen, que es propenso a la reincidencia.

 

Por eso, nosotros creemos que la oportunidad a las Farc no tendría que ser que porten esas armas y el Estado tiene manera de cuidarlos. Otro día hablamos, volvemos a hablar de la UP.

 

Y tengo que hacer esta referencia: yo no creo que el país, que vio al señor ‘Paisa’ poner las bombas que puso en el Huila, asesinar como asesinó en el Huila, hoy le diga que no, que está muy bien, que ya se le olvidó el crimen porque lleva unos meses recibiendo visitas entre Neiva y el Caguán. Yo creo que por lo menos hay que tener la precaución de saber que a un pasado criminal no se le pueden entregar las armas de la República.

 

Gracias señor presidente.

 

(FIN)