Entrevista/Ajuste económico colombiano será tarea para el Gobierno que llegue en 2018

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Entrevista/www.elcolombiano.com/

14 de febrero de 2016.
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¿Qué tan sólidos son los argumentos del Gobierno a la hora de defender el desempeño económico colombiano? Parte de la razón se la da comentarios como los hechos hace poco por la directora del Fondo Monetario Internacional,Christine Lagarde, quien calificó ese desempeño como excelente.

Otros puntos a favor resultan de las proyecciones de crecimiento económico elaboradas por diferentes entidades. Si bien las estimaciones son revisadas a la baja, en el caso colombiano se mantienen en terreno positivo. También suma la reciente elección del ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, como el mejor ministro de finanzas de América Latina.

¿Es eso suficiente? A juicio del senador Iván Duque Márquez, ese tipo de consideraciones corresponden a la preocupación que tiene el Gobierno por lo que pasa en Las Vegas (Estados Unidos), que por lo que pasa en La Vega (Cundinamarca), es decir al interés que en el poder Ejecutivo hay “por temas de mercadeo ante ciertos públicos internacionales”, mientras se descuida la realidad nacional.

Pese a su filiación política (Centro Democrático), de oposición, Duque respondió esta entrevista de EL COLOMBIANO con el bagaje adquirido como consultor de la Corporación Andina de Fomento (CAF) y como consejero en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

¿Qué lectura hace de la economía colombiana?

“Es agridulce. En la parte dulce, todos los colombianos nos tenemos que sentir un poco más tranquilos y aunque la economía se ha desacelerado, sigue manteniendo un ritmo de crecimiento, frente a un entorno regional muy golpeado”.

Y, ¿lo menos dulce?

“Si comparo a Brasil, México, Perú, Chile y Colombia, encuentro que Colombia tiene el segundo mayor déficit fiscal después de Brasil, ellos lo tienen del 8 % del PIB y nosotros de un 4 %. Colombia tiene la segunda inflación más alta de esos mismos países, el segundo mayor deterioro en el Índice de Bonos de Mercados Emergentes (Embi, por su sigla en inglés), el mayor nivel de desempleo, la mayor caída de exportaciones. Creo que en medio del jolgorio por el crecimiento no podemos perder de vista esas vulnerabilidades”.

 

Más aspectos en contra...

“Tenemos el mayor déficit de cuenta corriente de esos mismos países (se gata más de lo que ingresa). Siento que cometimos un pecado imperdonable: expandir los gastos permanentes de la Nación, soportándolos en una bonanza transitoria como la de los precios del petróleo. Me parece que no podemos cometer otro error al tratar de reemplazar los ingresos derivados de esa bonanza con impuestos, eso sería como ponerle a la economía un salvavidas de plomo”.

¿Hay irresponsabilidad en el manejo macroeconómico?

“Hay tres pecados. Uno es que la labor de un ministro de Hacienda tiene que ser muy pedagógica y muy sincera con la ciudadanía, de lo contrario no está cumpliendo. Estamos viendo a un ministro (Mauricio Cárdenas) como si estuviera en campaña presidencial y eso no le hace bien al manejo económico. El segundo pecado es que el Gobierno no quiso reconocer a tiempo el impacto fiscal derivado de la caída de los precios del petróleo. Y el tercer pecado es la mezcla de dos cosas,: el Gobierno no ahorró en la época de vacas gordas para tener una capacidad contracíclica, pero aumentó el gasto y el recaudo, y no ahorró”.

¿Se desaprovechó la bonanza petrolera?

“En la gran bonanza no se diversificó el aparato exportador ni se mejoraron las exportaciones con valor agregado (hoy suman el 10 % de las exportaciones totales). El 55 % de las exportaciones a Estados Unidos son petróleo, 64 % de las exportaciones a Europa son petróleo y 72 % de las exportaciones a China son petróleo. Así que el algo inexplicable ilusionar al país diciendo que vamos a llegar a nuevos mercados con nuevas exportaciones, cuando se tiene un sistema tributario asfixiante para el empresariado y con la poca capacidad de sustituir petróleo por otros productos”.

¿Hay forma de corregir el rumbo económico?

“Diría que el Gobierno debería tener grandeza y eso implicaría corregir los errores que incubó y tomar decisiones impopulares. Pero esa impopularidad, creo, el Gobierno no está dispuesto a asumirla porque está totalmente secuestrado en las negociaciones de La Habana. Las Farc han secuestrado a muchos colombianos y eso siempre lo han utilizado como mecanismo de presión política, y esperaría que las decisiones fiscales que necesitamos no queden secuestradas por las Farc”.

Pero, ¿cuáles medidas deben adoptarse?

“Están hablando de una ‘reforma tributaria estructural’ y yo prefiero que hablemos de una reforma fiscal estructural. Ese tema hay que mirarlo por los ingresos y por los gastos, y creo que la principal ingeniería o cirugía que tenemos que hacer, que es compleja, es sincerar la regla fiscal. No podemos tener una regla fiscal en la que las metas de endeudamiento no incluyen las vigencias futuras, que ya suman el 11 % del Producto Interno Bruto (PIB)”.

Pero hay más fallas en la regla fiscal...

“La fórmula para fijar el precio del petróleo en la regla fiscal es complicada, porque se basa en una metodología denominada 4-1-4, es decir los precios del petróleo en los últimos cuatro años, el del año corriente y la expectativa de los próximos cuatro años. Si se siguen contemplando los últimos cuatro años como un factor determinante, cuando tenemos una caída como la que estamos observando vamos a estar lejos de la realidad. Si la fórmula de la regla fiscal se basara m´pas en el futuro que en el pasado, quiere decir que el precio del petróleo no sería de 77 dólares por barril como está en el Marco Fiscal de Mediano Plazo (Mfmp), sino que, eventualmente, estaría entre 45 y 50 dólares. Esto implica que las metas de déficit para 2017 y 2018 serán durísimas”.

El Gobierno dice que nos estamos ajustando a las nuevas condiciones económicas, ¿usted lo ve así?

“Hay un elemento que no se puede olvidar y es que para 2022 tenemos que tener un déficit estructural del 1 %. Este Gobierno le está dejando todo el ajuste al que viene (2018-2022) y el tipo de ajuste que tendrá que hacer es, como dice el cantante Juan Luis Guerra: ‘será como pasar el Niágara en bicicleta’. Eso no es responsable con el país, como dice el cantante de música popular Jimmy Gutiérrez: ‘me bebí lo del mercado’”.

Pero el ministro de 
Hacienda fue elegido como el mejor de 
América Latina...

“Eso me recuerda mucho al técnico de fútbol Francisco Maturana cuando decía que Víctor Aristizábal era el mejor jugador del mundo sin balón. Puede ser que Cárdenas arrastre marcas como Aristizábal y nos haga mirar para un lado cuando la bola entra por otro, pero creo que el Gobierno vive en una burbuja y no se da cuenta que hay cosas que se están desmoronando”.

La apuesta del Gobierno es que la economía crezca un 3,2 % este año y resalta esa dinámica...

“Nos dicen que crecemos al 3 %, eso está bien, pero Bolivia crecerá más que nosotros y no hay nadie diciendo que la economía de Bolivia es la más vigorosa de Latinoamérica. Este no es un concurso de pasarela y lo que pasa es que el crecimiento tiene distintas circunstancias. Lo que me preocupa es que mientras el ministro (Cárdenas) está interesado en hacernos creer que crecemos, la economía tiene enormes vulnerabilidades que ya se están sintiendo”.

¿Cuáles son las vulnerabilidades más notorias?

“Las exportaciones cayeron el 35 % y esa es una alerta; tener una de las cuatro bolsas de valores con más pérdidas de valor nos debe alertar. Ver uno de los déficit de cuenta corriente más altos del mundo, un déficit fiscal del 4 % y un sistema de mercados de capital resentido. Me parece que hay vulnerabilidades, una regla fiscal con fisuras, las cuales el Gobierno emplea a su beneficio con vigencias futuras o haciéndole trampas con la repartición de dividendos de Ecopetrol y con un precio del petróleo calculado en 77 dólares, cuando la realidad es que estará por debajo de 50 dólares por buen rato”.

¿Pagaremos los colombianos esos desajustes?

“Sí, con el debate de la reforma tributaria, cuyo debate hay que darlo ya y con patriotismo. Sería la película de ‘El Bueno, el malo y el feo’. Lo bueno es que con diplomacia esa reforma nos está diciendo que las dos anteriores reformas fueron desastrosas; también es bueno que quieran permitan deducir del IVA las inversiones en bienes de capital; la eliminación del impuesto al patrimonio; la nueva estructura del impuesto a las utilidades empresariales; el fortalecimiento de la Dian y que se cpombata a las ‘sinónimo de lucro’ que se visten de sin ánimo de lucro”.

¿Lo malo de la reforma?

“Aumentar el IVA al 19 %, pues con presiones inflacionarias y desaceleración económica eso puede golpear mucho a la clase media. Es malo que los expertos no hayan contemplado herramientas para enfrentar la regresividad del IVA, como los mecanismos de devolución existentes en Uruguay. O que sugieran subir el impuesto a los combustibles (30 %) sobre la base de un impuesto verde, sin precisar el impacto que tendrá en la reducción de dióxido de carbono (CO2)”.

¿Lo feo de la propuesta?

“Que teniendo miembros que participan de la Comisión Consultiva de la Regla Fiscal no se hiciera un solo análisis de la situación fiscal del país y que, al fin y al cabo, es la que generará la presión sobre los impuestos. No nos muestran un cuadro que consolide la incidencia en el recaudo de toda la propuesta, comparado con lo que tenemos hoy, ni en la incidencia en el número de contribuyentes. Que se diga que se debe empezar a declarar renta si tiene ingresos mensuales de 1,5 millones de pesos, ¿por qué empezar por allí en un país que apenas logra aumentar el ingreso per cápita? No es conveniente”.

¿Se equivocó el Gobierno con la privatización del control accionario de Isagén?

“Es imperdonable vender una empresa que da importantes utilidades en un mercado energético que va a a crecer al 4 % al año en materia de consumo por los próximos 20 años. Es un pecado vender una empresa exitosa, ejemplar para el desarrollo de grandes proyectos de capacidad hidroeléctrica, en un país donde los privados tendrán menos incentivos para hacer grandes inversiones en el sector, al asumir complejidades sociales y ambientales. Me parece un pecado que hayan vendido una empresa de esa naturaleza solamente con una valoración de flujo de caja. ¿Usted cree que Facebook o WhatsApp valen lo que valen por el flujo de caja?, no. Esas son empresas que tienen intangibles superiores al valor de su flujo de caja”.

¿Qué intangibles de Isagén no se tuvieron en cuenta?

“Isagén tenía un patrimonio ambiental de 22 mil hectáreas de bosques primarios y de espejos de agua que pudieron ser monetizados en el mercado de reducción y captura de CO2. Isagén tiene un activo subyacente que es el agua, 5.200 millones de litros cúbicos de agua y tiene más de 176 estudios sobre el potencial eólico, geotérmico, solar y de filo de agua que tampoco fue reflejada en una valoración de flujo de caja. Finalmente, el hecho de haber procedido tercamente para que fuera una subasta de un solo proponente, es terrible porque lo que hubo fue una compra directa por el precio piso”.

Finalmente, ¿qué reflexión tiene frente al caso Reficar?

“Podemos cometer un error como país al pensar que se trata de una cacería de brujas entre dos gobiernos. Los sobrecostos de las obras fueron pagados por este Gobierno en su gran mayoría, a partir de 2010. Me parece grave que se le asigne la responsabilidad al gobierno Uribe sin que los miembros de la junta haya interpuesto demandas o denuncias por actos fraudulentos o corrupción. También que es irresponsable que el Gobierno Santos haya tenido cinco ministros de Minas y dos de Hacienda en la junta, sin que ninguno advirtiera sobre esos riesgos. Creo incoherente que el ministro Cárdenas, en la junta de Ecopetrol desde 2008, tampoco haya alertado de eso y que ahora busque ser eximido de responsabilidades. Hoy lo que se escucha es que el Gobierno prefirió que el escándalo estallara con la refinería prendida que apagada. Si eso fue así, no se puede buscar un chivo expiatorio en otro Gobierno .